—A la derechaaaaaa

—Un poco más. Sigue, sigue, sigue

—Que te da de sobra. Sin miedo, sin miedo

—Para, para paraaaa

Esta escena bien podría trasladarte a ese momento en el que estás metida dentro del coche con un señor jubilado a tus espaldas, dándote indicaciones para aparcar como si te hubieses sacado el carnet de conducir hace 1 mes y no tuvieses ojos ni espejos retrovisores.

Conseguido el éxito de meter tu preciado carromato entre dos rayas blancas, él te sonríe y se enorgullece por su buena obra del día y tú le lanzas una sonrisa forzosa de gracias aunque por dentro estés pensando —señorrr, que no soy retrasada, que me has puesto del higadillo.

—¿Y qué tiene que ver esto con Carnac y con Bretañá?Te estarás preguntando.

Imagina esta misma situación hace unos 6000 años.

Te pongo en contexto:

Bretaña, año 4000 a.C

Es julio y ha amanecido medio lloviendo lo que te ha agriado un poco el carácter de buena mañana.

Sales de la cabaña tras desayunar unas ostras y medio conejo (bien de proteína “pal body”) e inicias la caminata hasta tu lugar de trabajo.

Hoy te toca colocar 5 menhires de tropecientos kilos perfectamente alineados entre sí, eres el “Perurena bretón”.

¿Cuáles crees que van a ser las palabras que salgan de la boca del jefe de obra cuando vayas a colocar cada menhir en su lugar exacto?

—A la derechaaaaaa

—Un poco más. Sigue, sigue, sigue

—Que te da de sobra. Sin miedo, sin miedo

—Para, para paraaaa

Obviamente, esto no fue así.

Por muy forzudos que fuesen los bretones, seguramente utilizaron algo más que un jefe de obra al borde de la jubilación y un montón de bretones de gimnasio para colocar las casi 3000 piedras que quedan en Carnac (originariamente este monumento Neolítico tenía más de 10000). Los menhires se transportaban hasta su emplazamiento sobre rodillos de madera que rodaban sobre troncos de árboles.

Con esta introducción chorra que no olvidarás, vamos a meternos en el tema de Carnac y sus alineamientos de menhires.

Quizás hayas estudiado algo sobre este monumento megalítico en el colegio (si es así probablemente no te acuerdes ni papa de nada) o lo hayas visto en algún documental de la 2 (ahora dícese Netflix / HBO) entre cabezada y cabezada.

01—

¿Qué son los megalitos de Carnac?

Carnac es el monumento prehistórico de piedras erguidas más extenso del planeta. Con piedras erguidas me refiero a piedras alargadas de varias toneladas que los humanos han levantado, colocándolas sobre la base de menor tamaño, como si fuesen palillos clavados en el suelo.

A estas piedras se les conoce con el nombre de menhir y seguro que su imagen te viene a la cabeza de un plumazo escribiendo la palabra Obelix.

¡Sí! La pedazo de piedra que Obelix se echaba al hombro como quien coge un paquete de cleenex, es un menhir.

La palabra menhir proviene de la unión de dos vocablos originarios de la Bretaña francesa: “men” piedra y “hir” larga.

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Guía para visitar los Alineamientos de Carnac

Los alineamientos de Carnac se localizan un kilómetro al norte del pueblo de Carnac.

Para llegar hasta allí puedes hacerlo en coche (hay bastantes plazas gratuitas de aparcamiento) o con un tren turístico que parte de Carnac playa y te deja en la puerta de Le Maison des Megalhites (el museo / centro de información que se localiza justo al lado).

Ojo, como te he comentado un poco más arriba, es el monumento megalítico más grande del mundo así que vete preparada para caminar. Carnac tiene varios kilómetros de extensión.

Si lo prefieres, existen otras opciones para visitarlo:

  • Puedes hacer el recorrido en bici
  • Hacerlo en coche a través de la Route des Alignements (D196) e ir haciendo las paradas pertinentes.
  • Contratar un tuk-tuk con guía.

Nosotros optamos por la segunda opción y nos encantó por dos razones:

  • Para mí es imprescindible visitar este tipo de lugares con un guía. No tiene NADA, pero NADA que ver hacerlo a tu aire o con alguien que te traslade al Neolítico con sus palabras para entender el por qué de ese lugar, que te haga vivirlo y recordarlo para siempre.
  • Al disponer de un vehículo, pudimos acercarnos a otros lugares más alejados como el domen de Kercado y el túmulo de Saint-Michele.

Aquí te dejo la web del guía que tuvimos nosotros (la visita es en inglés).

Los casi 3000 menhires de este inmenso yacimiento prehistórico están alineados y colocados en cuatro zonas:

  • Le Ménec: 1099 menhires. Es el conjunto más extenso de los 4 y es conocido por «El gigante de Le Ménec», un menhir de 3,5m del altura.
  • Kermario: compuesto por 10 hileras con 982 menhires. Son los monolitos más grandes de todo el complejo de Carnac. En un extremo de Kermario, junto a la carretera, se puede observar un dolmen al que le falta el cairn (piedra con la que se cubrían las sepulturas) original.
  • Kerlescan: con 540 menhires, es la extensión de menhires mejor conservada de las cuatro.
  • Le Petit Ménec: con 100 menhires

Ojo, el número de menhires lo he sacado de Wikipedia, no me puse a contarlos todos como cuando subes escaleras.

Todas las alineaciones son visibles desde la carretera aunque cada zona está cercada y no se permite el paso. Es decir, olvídate de correr entre los menhires como una gacela a no ser que visites la zona en invierno. Durante la época más fría del año, se permite la entrada al recinto acompañado de un guía ya que a penas hay visitantes.

A parte de estas 4 grandes zonas de menhires, existen varios spots que no puedes perderte:

  • Túmulo y dolmen de Kerkado: El túmulo de Kercado se encuentra justo al este de Kermario, a 500 m al sur de la D196 y se puede visitar por dentro. Es decir, podrás sentir en tus propias carnes la sensación de caminar en el interior de un enterramiento que data del 4500 a.C.
  • El cuadrilátero y el “Gigante Le Manio: dentro del área de Kermario, se encuentra el cuadrilátero del Manio, un túmulo funerario cerrado por piedras de 1m. Muy cerca de este, podrás observar el gigante Le Manio, un menhir de 6m de altura.
  • Túmulo y Capilla de Saint-Michel. Si pasas por allí y no vas con un guía, no vas a tener ni pajolera idea de dónde estás. Verás una montaña con una capilla, harás la foto de rigor y te marcharás tan contenta pero… espera, espera. ¿Sabes qué es un túmulo? Imagina que las pirámides de Egipto estuviesen tapadas por toneladas de tierra formando una especie de montaña. Pues eso es el túmulo de Saint- Michel, una falsa montaña que en su interior alberga una tumba Neolítica. Además, para más INRI, Saint-Michel es el mayor túmulo funerario de Europa continental.

Recomendación para visitar Carnac: si vas a visitar los alineamientos por tu cuenta a pie o en bici, llévate agua y algo de comida para que no te de un “jari”. Existe una crepería llamada Creperie au pressoir con terraza al aire libre junto a la zona de Le Menece pero, si visitas Carnac en verano, suele estar hasta arriba.

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Leyendas sobre los alineamientos de Carnac

Según la leyenda de San Cornelio, los menhires de Carnac, eran romanos petrificados.

Otras historias cuentan que, las casi 3000 piedras, pueden ser restos del Diluvio Universal. ¿Cómorrrr?  😱

También los hay quienes piensan que se trataban de balizas para la navegación, o mejor aún, el fósil de una serpiente gigantesca de la prehistoria.

Mi infancia feliz discurrió creyendo que Obelix se dedicaba a tallar menhires en un pueblo de la Galia y a colocarlos en perfectas hileras con su fuerza bruta… Sin embargo, Carnac data del 6000- 2000 a.C. y mi querido gordete con calzones blanquiazules es del 50 a.C.  🤔 Otra decepción como la de Los Reyes Magos, qué duro es hacerse mayor.

Como ves, aquí el que no se inventa algo en porque no quiere.

Las teorías más sensatas señalan que se pueden tratar de las avenidas de una zona de templos neolíticos o un calendario solar que permitía predecir las diferentes etapas de la vida agrícola.

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Qué más ver y hacer en Carnac

Carnac no son solo menhires.

Si dispones de tiempo, te recomiendo que pases al menos un par de días de días en esta zona.

Uno de los días, dedícalo a visitar los alineamientos, algún dolmen, el túmulo de Saint-Michel y termina la jornada en el puerto de Saint-Goustan en Auray (a 20 min en coche de Carnac).

El segundo día prepara tu cuerpo para tostarte en alguna de sus playas (te recomiendo alguna de las calas del «sentier des Douaniers»), haz un paseo ostrícola en segway con degustación de ostras en la explotación de un ostricultor, descubre el pueblo de pescadores de Saint-Colomban y termina cenando en el restaurante Itsasoa.

¡La ensenada de Pô tiene mucho para vivir y experimentar con todos los sentidos!

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¿Dónde alojarte en Carnac?

Nuestro alojamiento fue Villa Mané Lann.

Es un hotel pequeñito y muy nuevo con una piscina climatizada que quita el hipo.

El desayuno se recoge en la recepción cada mañana para tomarlo en la habitación. Todos los productos son caseros y bollería es para babear (los franceses son maestros de los dulces y el pan).

Espero que te haya quedado un poco más claro qué es el monumento megalítico de Carnac y hayas abierto boca para incluirlo en tu próximo viaje a Bretaña.

Puedes ampliar la información en la página de Turismo de Bretaña.

À bientôt

Ojo, algo que NUNCA te puede faltar si viajas por libre es un seguro de viaje (sí, aunque viajes por Europa).

La tarjeta sanitaria europea te da los mismos derechos de sus habitantes pero te aseguro que, en la mayoría de países, las condiciones no son tan buenas como en España. En muchos hay que pagar la visita médica, por ejemplo.

Un seguro de viaje, además de cubrir todo esto, incluye problemas con tu equipaje, robos, repatriación o traslado de un familiar en caso de hospitalización. Cosas que no incluye la tarjeta sanitaria europea.

Yo también he viajado en el pasado a lo loco pensando que nunca me iba a ocurrir nada pero… “al que anda le pasa”. Esto es como las vacunas, por favor, coge un seguro, el que más rabia te de pero lleva siempre uno. Si lo reservas desde aquí, te llevas un 5% de descuento por ser lector de este blog.

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